Archivo de Febrero de 2012

Sábado 25 de Febrero.
El día se presentó soleado y sin ninguna amenaza de lluvia. La calma predominaba en el ambiente,  nos montamos en el coche en torno a las 9.30 am. desde la bodega y fuimos al encuentro de Emiliano que junto a los demás miembros del Instituto de la Cultura del Vino de Jumilla y el resto del grupo, nos esperaban en “Viña P.” en la carretera de Pinoso.

En el mismo punto esperaba María, un jumillana muy jumillana, 30 años fuera de su tierra, pero una gran entusiasta que adora y alardea por donde va de las maravillas de su pueblo y su conjunto histórico.

Nuestro destino: EL CUCO DE LA ALBERQUILLA.

Nos apetecía mucho visitarlo, porque  nuestro Cabernet Sauvignon conocido con este mismo nombre,  representa mucho en Viña Elena. Es un vino que se asemeja a la singularidad  que encontramos en el Cuco y  a la belleza de su  entorno. Un paraje fácilmente descriptible en cuatro palabras: sosiego, armonía, equilibrio y perfección.

Sabías que te encontrabas en Jumilla, porque tan solo habíamos recorrido 17 km, pero por un instante ese espectacular paisaje y la calma circundante, te hacía sentir lejos en el tiempo y en el espacio. Parecía como si  nunca antes nadie hubiera estado allí. Desde que “Zacarías” o sus antepasados (posibles constructores de este cuco) lo habitaran.

Esta construcción servía de resguardo  a los agricultores que trabajaban las tierras,  y los protegían contra las inclemencias del tiempo. Eran como albergues temporales donde llegaban a habitar cortos espacios de tiempo. Se construían sobre todo, en aquellas zonas que quedaban alejadas de los núcleos de población y que por las malas comunicaciones se hacía difícil el desplazamiento continuo.

Nos contó Emiliano, que  este tipo de construcción abunda por la zona, pero que este, es uno de los mejores conservados de la Región de Murcia.

Nuestro vino LOS CUCOS DE LA ALBERQUILLA, Cabernet Sauvignon 100%, rinde  homenaje a este Cuco y al Paraje de La Alberquilla y expresa todo nuestro sentimiento por el patrimonio histórico y cultural que nos rodea.

Tras la visita al Cuco, seguimos al grupo y a los miembros del  Instituto de La Cultura del Vino, quienes nos condujeron a  La Torre del Rico. Conocimos a su pedáneo y entramos al interior de su torre. Otra maravilla, dentro del término de Jumilla, digno de visitar.

El punto y final  se puso aquí en Viña Elena. Hablamos también de historia, pero en este caso de la nuestra, de las grandes cualidades de la uva monastrell y del vino en general.  Hicimos una pequeña cata en rama (directamente de depósito) y tomamos un merecido aperitivo.

Fue un placer CATAR NUESTRA HISTORIA y disfrutar de una mañana de sábado junto al Instituto de la Cultura del Vino y al resto de acompañantes que participaron en esta agradable aventura, compartiendo vino e historia.

En el paraje denominado como Casas Pacheco, aqui en Jumilla, muy cerquita de la bodega y donde actualmente se extiende una plantación de almendros, se encuentra un yacimiento arqueológico. Consiste en un taller de silex de época prehistórica.

¡Vaya sorpresa!  Este hallazgo está documentado del año 2002 y si os somos sinceros, no lo sabíamos!!

El terreno está formado por rellenos cuaternarios, rodeados de materiales del prebético interno de las Cordilleras Béticas.  ¡Conviviendo con este maravilloso patrimonio arqueológico y casi sin enterarnos!!
Se trata de un material  no muy abundante pero con cierta dispersión. Corresponde a piezas cortantes sin retocar, adscritas posiblemente al PALEOLITICO MEDIO. Se caracteriza por la aparición en superficie de silex de color blanco y gris, un material que utilizaban nuestros prehistóricos, para la elaboración de herramientas.

Podría tratarse de comunidades nómadas de cazadores y recolectores  pertenecientes a grupos sociales de la Prehistoria reciente, (bueno… lo de reciente…).

El yacimiento queda situado a 3,6 Km. al suroeste de la pedanía de” LAS ENCEBRAS”  y a 1 Km. “escaso” de Viña Elena, ocupando parte de una de nuestras parcelas de almendros y parte de un terreno vecino.
Al tratarse de un patrimonio cultural, la zona debe quedar inalterada y tal como dicta el Boletín Oficial del Estado, no se permite la búsqueda, recogida o traslado de materiales arqueológicos, sin autorización a las competencias en materia de Patrimonio Cultural. Así que por nuestra parte lo cuidaremos como merece, pues estamos muy satisfechos por contar con un hallazgo semejante tan cerquita de casa.

Próximamente venir a Viña Elena puede ser mucho más que una visita enoturística, porque hay mucho más que saber, ver, conocer y quizás que descubrir.

Una reciente investigación muestra la relación entre el aroma del vino y el romance.

El Dtor. Max Lake en su libro “aromas y sensualidad” afirma que los olores a tierra de algunos vinos tintos como el cuero o algunas especias, podrían asemejarse a las feromonas masculinas.

Uf!! Vaya tema, ahora que se acerca SAN VALENTIN…Vino y romance, Romance y Vino…

Es cierto que el vino es sugerente y pasional como lo puede ser una relación amorosa, pero ¿porqué nos gusta tenerlo presente en momentos claves? será que nos ayuda a expresar mejor nuestros sentimientos. Posiblemente si.

El aroma del vino, por si solo es romántico.  Nos acerca a la memoria un montón de recuerdos y experiencias, si  lo compartes también compartes  esos recuerdos y  encima, si con quién lo compartes, existe una atracción amorosa pues todo se multiplica por 1000.

El hecho de que en Viña Elena seamos mayoritariamente mujeres, una pregunta frecuente que nos hacen  es, ¿tiene sexo el vino? ¿El vino hecho por mujeres es diferente al que puede hacer un hombre?

A lo que contestamos NO. La complejidad se puede encontrar de manos de la mujer elaboradora y la sutileza del elaborador. Lo que SI tiene sexo es la variedad de la uva con la que esté hecho ese vino… dos ejemplos:

Cabernet Sauvignon: notas torrefactas, toques especiados, vegetales (variedad masculina).

Syrah: predomina las notas florales (femenina).

Estas dos variedades pueden ser perfectas para acompañar una cena romántica como esta:
Aparte de mucho amor, que no falte;

Con el aperitivo  un 100% Syrah Paco Pacheco ROSADO 2011, para continuar  un CUCOS DE LA ALBERQUILLA 100% Cabernet Sauvignon o un Familia Pacheco CUVEÉ ELENA 2009 (Cabernet- Monastrell), vinos envolventes y muy muy pasionales y para terminar chocolate 80% Cacao para seguir saboreando los dos últimos, no lo olvidarás jamás.

Recuerda: no tiene porque ser San Valentín para esto, ¡cualquiera día del año vale!

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