Como bien afirman por ahí: “el vermú ha resurgido de su letargo”.

Este verano nuestra botella rosa de Vermucho se ha estado paseando por lugares muy singulares. Con su paladar sedoso e intenso ha conquistado rinconcitos donde este tipo de bebida se consideraba casi pasada de moda.

En verano todos cambiamos nuestras rutinas, salimos de lo habitual, nos permitimos algún que otro capricho y a veces, hasta cogemos unos kilitos de más… porque inevitablemente nos llaman las terracitas nocturnas o los aperitivos veraniegos. Esos en los que empiezas picando y terminas tomando hasta el postre. Lo de los kilitos de más quizás fastidia un poco, pero está comprobado que aunque el cuerpo no lo agradezca demasiado, la mente sí y os aseguro que “tener en forma” la mente es igual o más importante.

vermucho con olivas y anchoas

Se nos ocurrió la idea de que en estas vacaciones, en ninguna de nuestras maletas faltara una botella de Vermucho para luego poder compartir lo que llamamos “experiencias Vermucho” a la vuelta de nuestro merecido descanso.
Así es como hemos tenido muy en forma nuestra mente en Viña Elena, porque Vermucho nos ha acompañado a cada uno de los rincones donde hemos estado. 

Todavía quedan algunas de estas experiencias sin regresar, pero os podemos adelantar algunas curiosidades veraniegas que hemos ido recopilando en torno a nuestro “elixir de vino con hierbas y plantas aromáticas”.

sos48-vermucho

En una de las maletas, Vermucho llegó hasta un pequeño pueblo de la costa murciana donde la tradición manda saborear ricos berberechos y mejillones en el aperitivo o cualquier molusco fresco o enlatado para abrir boca antes de comer.
Entre un sin fin de vasos de refrescos y copas espumeantes, un pequeño vasito con una bebida de color marrón con toques rojizos se hizo hueco entre las demás. Acompañado de hielo y una rodajita de naranja convirtió ese momento rutinario en EL MOMENTAZO DEL DÍA porque el maridaje con ese estilo de aperitivo es perfecto.

En otra de las maletas llegó hasta una casita rural donde se reunieron un grupo de amigos para pasar un largo fin de semana de verano. La botellita rosa pasó de mano por mano y quizás su imagen desenfadada despertó la curiosidad de probarlo.
El momento previo a la cena fue el escogido para combinar una noche de verano, un cielo cubierto de estrellas y buena música con Vermucho, unas gotitas de Campari, mucho hielo, una rodaja de naranja y una hojita de menta. Todo un espectáculo.

Vermucho en el SOS48 murcia

La tercera botella no llegó a su destino porque la noche antes de salir se bebió en la calle y tomando “el fresco”, el vecino de la derecha propuso sacar un picoteo a la puerta, jamón y algún embutido, el de la izquierda un variado de quesos y yo, como no, unos vasos de Vermucho… ¡ni os cuento!, Momentazo vecinos y jamón: este vermú puede con todo.

Yo de ti haría la prueba. ¡Salud!

Riámonos mucho con Vermucho