Entradas con la etiqueta ‘paco pacheco’

Cuando llega esta época, y estas recogiendo la cosecha, observas  como ha ido el año. Como ha actuado el sol, la lluvia, el frío del largo invierno, las bajas o altas temperaturas, en fin, todo lo que a climatología se refiere.

Entonces no puedes evitar pensar, que acontecerá y que nos deparará el próximo otoño,  invierno,  primavera y  verano antes de la  siguiente vendimia.

Que nos tiene preparada la madre naturaleza…nos lloverá lo suficiente, pero  sin excesos para no sufrir daños? Las temperaturas del largo invierno y de la próxima primavera acompañarán y nos ayudarán para realizar en óptimas condiciones nuestro trabajo de campo? Pues no lo sabemos…

Bueno si, si lo sabemos, claro que lo podemos saber, gracias a la sabiduría de nuestros mayores y a la tradición popular. No hay que esperar  a que los metereólogos anuncien las lluvias o las altas temperaturas, dos, tres o cuatro días antes, sino observar muy de cerca y detenidamente lo que transcurre día a día durante el mes de Agosto.

Se observa el comportamiento de las plantas, los animales, los insectos, en definitiva todo el entorno natural y por supuesto el cielo, es primordial para proporcionarnos la información necesaria, para prever el año venidero.

Inviernos más o menos fríos, primaveras y otoños más o menos suaves o quizás tormentosas, veranos con altas o muy altas temperaturas, todo nos lo advierte el mes de Agosto.

Este tradicional método lo conocemos como “LAS CABAÑUELAS” que proviene de la denominación “tempora”, (conjunto de métodos tradicionales que pretenden predecir el tiempo atmosférico a largo plazo).

Me encanta, cuando Paco Pacheco saca su blog de notas y mira el cielo y huele la lluvia, me encanta porque sé que Paco, sin duda, se está adelantando a muchos acontecimientos tan solo por su instinto natural y su gran credulidad por los movimientos de la luna.

Las cabañuelas de Agosto, consisten en relacionar días concretos del mes de Agosto con cada mes del año siguiente, algunos comienzan por el día 1 de Agosto, correspondiendo al mes de Enero y otros por el 2  igualmente correspondiendo con el primer mes del año.

Siguiendo la teoría de que empezaran el 2, el siguiente día correspondería a Febrero, el 4 a Marzo y así sucesivamente hasta el día 13 que correspondería a Diciembre. En muchas zonas se hacen las cabañuelas inversas (recabañuelas), es decir a partir del 14 de Agosto, vamos contando otros doce días de manera descendente, hasta llegar de nuevo al mes de Enero.

Una amiga, a la que le tenemos mucho cariño en Viña Elena, viene recabando esta información muchos años y según nos cuenta allá donde este,  hace sus Cabañuelas.

El método que utiliza es diferente, pues empieza el día 1 de Agosto, equiparándolo a Enero del siguiente año y así hasta llegar al día 8 el cual representa el Agosto actual, continua con el día 9  (Septiembre) y así hasta llegar al día 13 que es cuando comienza con las recabañuelas.

Quizás esto no está demostrado científicamente, pero para nosotros en Viña Elena es una gran fuente de datos y sobre todo una tradición que año tras año  repetimos, porque nos gusta escuchar nuestro entorno natural y sin duda creemos firmemente en el.

 

Amigos/as, como sabéis, el pasado sábado 23 de Julio nos estrenamos como bodega participante en el ciclo anual  de “Música entre Vinos “, toda una novedad para nosotros.

 Si os digo la verdad el día antes, cuando llovió en Jumilla, nos invadió a todos los que estábamos preparando este acontecimiento,  una sensación entre tristeza y melancolía, porque nos hacia mucha ilusión que la noche del sábado fuera mágica y nos preocupaba que el tiempo no nos diera tregua.

Cual fue nuestra sorpresa cuando a partir de las 11 de la mañana del sábado,  el cielo se vistió de un azul luminoso y los primeros rayos de sol, apartaron esa nube amenazante que tanto nos preocupaba.

No sabéis con que alegría lo preparamos todo… pusimos, quitamos, subimos, bajamos… queríamos que todo estuviera perfecto, que cuando nuestro público llegara Viña Elena BRILLARA CON LUZ PROPIA.

Nosotros no hicimos nada para lo que el entorno natural hizo…la tierra, las plantas, la viña, el cielo, todos se vistieron de gala y nos proporcionaron todas sus maravillosas cualidades para que todo resultara especial.

Nos alegró mucho cuando nuestro principal anfitrión Paco Pacheco, accedió a dar  la bienvenida en publico, con micrófono en mano, digo accedió porque tal era su emoción que no sabía si podría contener sus lagrimas de satisfacción y de alegría ante un montón de buenos amigos y amigas, porque esa noche se celebraban muchos acontecimientos y uno de ellos era verlo de nuevo entre nosotros… 

Todo comenzó tal y como esperábamos, servimos nuestro Pacheco blanco y tinto de verano, acompañados de pinchos de fruta, una novedad refrescante y divertida  pensada y elaborada exclusivamente para esta ocasión.

También tomamos Paco Pacheco Blancotinto Monastrell vinos jóvenes de gran frescura y expresividad ideales como vinos de entrada.

En el momento que  Cantos Jazz Fusion interpretó su primer tema  de Dixon Han” Bye Bye Black Bird” todo fue tomando forma: el vino y la música o la música y el vino, crearon una simbiosis muy particular y junto a la calma de la noche, pudimos percibir un ambiente en perfecta armonía, ese ambiente que pretendíamos para esa noche de “Música entre Vinos”.

Junto al escenario y al compás de la música, proyectamos unas imágenes, relacionadas con el mundo del vino: viñedos, salas de cata, barricas intercaladas con escenas de películas, con el vino como principal protagonista, complemento ideal para conseguir una velada agradable.

No podían faltar Los Cucos de la Alberquilla nuestro Cabernet Sauvignon, un vino de  grandes sensaciones torrefactas, acompañando los ricos productos de la tierra que también tuvimos ocasión de saborear.

Por último,  fue  Familia Pacheco Selección 2008 quien al son de temas como “Guataca City” y unos bises que nos regalaron los músicos, lo que culminó la noche, haciendo alarde de  sus grandes cualidades que le aportan sus diferentes variedades (monastrell-cabernet Sauvignon-syrah).

Todo esto junto con un sin fin de buenas casualidades, ayudaron a que la noche resultara especial, porque así lo queríamos, buen ambiente a la luz de las velas entre música y vino, un placer que despierta todos los sentidos.

Ahora sabemos que las fuerzas del Universo se conjugan para que los momentos resulten especiales, porque la vida está llena de momentos y el vino y la música son elementos indispensables para ello.

Gracias a todos, los que estuvisteis y los que os hubiera gustado estar, y gracias a las Rutas del Vino porque su trabajo es muy importante y al final son la causa de que estas cosas ocurran en Jumilla. Enhorabuena.!! 

 

 

 

Si visitáis Bodegas Viña Elena, lo primero  que os encontrareis al entrar, será con una moto, una MONTESA BRIO 81 impecable, con todo muy bien puesto y con garantía de arranque a la primera. Entonces, es cuando surge la pregunta a todo aquel que la ve, ¿que hace esta moto aquí? Claro, normal, se esperan un gran racimo de uva, una colección de botellas de vino o incluso una mesita de apoyo con algunas revistas sobre el mundo del vino.

¡Pues no! una moto, una antigualla para algunos y una autentica reliquia para otros.

Cuando contamos su historia, a quien nos visita, por unos segundos nos remontamos en el tiempo y nos trasladamos a los años 50, cuando los protagonistas de esta historia Paco y Emilia, se conocieron.

Como tenemos claro que esta moto, fue el artífice de lo que hoy somos, ocupa un lugar privilegiado en nuestra bodega.

Paco, un apuesto joven de su época, haciendo alarde de su galantería, conquistó a Emilia y de ello tuvo gran culpa esta Montesa Brio 81. Como tenía que ser, Emilia una joven coqueta como la que más y sobre todo encantadora (como lo sigue siendo), no se resistió  a Paco ni a esa belleza de moto que se ponía a 80 km/h en un abrir y cerrar de ojos.

Con su pañuelo bien atado al más puro estilo años 50 y en posición dama amazona, se sentaba muy agarradita a su Paco con la certeza, que aquel hombre con aquella moto era su presente, pero también serían su futuro.

Y así fue… y vinieron las niñas, primero Mª Carmen, luego Mª José, entonces llegó Emi y por último Elena. Las 4 vivieron muy de cerca el mundo del vino y su gran sacrificio, pero quizás  la más pequeña, era a la que no le gustaba separarse ni un segundo del lado de su padre, observando muy de cerca como se hacía, se guardaba y se vendía el vino. Contagiándose de su padre, contagiándose de su gran pasión.

Como los buenos cuentos, esta historia tiene un final feliz y es que esta familia creció y cuando llegó el día que Paco y Emilia cumplían 50 años felizmente casados, sus hijas no tuvieron mejor, original y emotiva idea, que buscar aquella moto que hizo tan felices a sus padres, restaurarla de arriba abajo, buscando piezas ya inexistentes donde podían, solo con un fin, volver a ver a sus padres subidos en aquella MONTESA BRIO, una moto que marco sus vidas para siempre.